miércoles, 22 de octubre de 2008

MEMORESCENCIAS 62

La mañana del once de septiembre el Sr. Busch junior se encontraba en una escuela de primaria, haciéndose el tonto, tarea para la cual no necesitaba esforzarse mucho. Seguramente se sentía muy protegido, escudado entre tantos niños.
Más tarde descubriríamos que la filtración provenía del mossad, a través de la empresa que nos alquiló el equipo informático para trabajar en el apartamento de El Cairo, simplemente porque uno de los empleados tenía un familiar en dicha unidad israelí y se lo comentó como de paso. Un golpe de suerte, pero lo cierto es que el presidente y su equipo conocían nuestras intenciones desde hacía más de dos meses. Y nos dejaron hacer. Pero no del todo.
La Casa Blanca no. Con joder a los militares y al pueblo era suficiente.
Un caza invisible de combate f-117 despegó de la base aérea de McChord a las nueve de la mañana y disparó un misil sobre el avión de pasajeros que se dirigía a estrellarse contra la Casa Blanca. Su misión era volarle el timón de cola y dejarlo sin capacidad de maniobra, así como destruir sus cajas negras, las cuales se encuentran en dicha posición, pues tras un accidente es la parte del avión que menos impacto recibe.
Ni maniobra ni ostias: la pérdida de presión lo precipitó sin control alguno y se estrelló al azar en un campo cualquiera de Pensilvania. Fue el único que no provocó víctimas externas.
Una vez cumplida su misión, el caza regresó a la base, cuando le hubiera sobrado tiempo para deshacerse de los otros tres, que sí cumplieron su objetivo.
Tras las primeras horas de supuesta indecisión por parte del gobierno, que dieron lugar a que los sospechosos islámicos, incluidos Bin Laden y toda su familia, se dieran a la fuga y abandonaran el país, los fundamentalistas cristianos declararon la guerra oficialmente a los fundamentalistas islámicos y dieron nombre al demonio contra el que habían de luchar, de repente cabeza visible de todos sus males, cuando unos años antes había sido su aliado e hijo adoptivo formado y armado por los propios militares estadounidenses.
Es el comienzo de la Guerra Santa. Estados Unidos invade Afganistán. Se abre la veda contra los talibanes y se registra el país hasta debajo de las piedras en busca del diablo Osama bin Laden. La desolación sembrada por sus bombas acabaría asesinando o expatriando a cientos de miles de civiles que ni siquiera comprendían lo que estaba sucediendo, porque los que ahora destruían sus ciudades y sus vidas eran los mismos que los habían armado para defenderse contra los rusos pocos años atrás.
Nosotros también habíamos logrado nuestros fines, y a pesar de los temores iniciales sobre una investigación profunda que revelara la identidad de los miembros de la conspiración, el tiempo nos convencería de que esa investigación nunca se llevaría a cabo, porque en realidad, por lamentable que pueda parecer, a nadie le interesaba la verdad.

martes, 21 de octubre de 2008

el bien y el mal

En la lucha del Bien contra el Mal, siempre es el pueblo quien pone los muertos. Los terroristas han matado a trabajadores de cincuenta países, en Nueva York y en Washington, en nombre del Bien contra el Mal. Y en nombre del Bien contra el Mal, el presidente Bush jura venganza: “Vamos a eliminar el Mal de este mundo”, anuncia.

................................................................................El teatro del bien y del mal 23/9/2001

Eduardo Galeano

LA CONTAMINACIÓN MATA


Reducir la contaminación en Madrid, Bilbao y Sevilla evitaría 3.700 muertes al año, según Soria.
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El ministro de Sanidad asegura que más del 24% de las enfermedades guardan algún tipo de relación con el medio ambiente.

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AGENCIAS - Madrid - 20/10/2008
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El ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria, ha destacado hoy que si las ciudades de Bilbao, Madrid y Sevilla aplicaran programas contra la contaminación atmosférica -que suponen una reducción de los vehículos y de su velocidad, y de la emisión de gases- disminuirían las enfermedades respiratorias y cardiovasculares, con lo que se evitarían más de 3.700 muertes al año. "Esto no sólo tiene un impacto en la salud, sino también en el número de hospitalizaciones y en el impacto económico que suponen los días de baja laboral", ha agregado.

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UE
(Unión Europea)
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OMS
(Organización Mundial de la Salud)
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Sede:
Ginebra (Suiza)
Directivo:
Jong Wook-Lee (Director General)
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Soria ha puesto como ejemplo el programa para mejorar la calidad del aire de Barcelona, y ha subrayado que si esta ciudad consiguiera llevar su nivel de contaminación a lo que recomienda la UE, se evitarían unas 1.200 muertes, más de 600 hospitalizaciones y más de 14.000 episodios de bronquitis o de asma al año. También se lograría reducir el coste sanitario entre 1.000 y 2.300 millones de euros.
"La inversión en políticas de salud relacionadas con el medio ambiente puede tener un beneficio de cinco a uno, es una inversión que multiplica por cinco los beneficios", ha indicado Soria, quien opina que "la salud humana es la que sufre en mayor medida y de forma más importante las consecuencias de los desastres medioambientales".
El ministro de Sanidad ha subrayado que "es obvio que el medio ambiente tiene que ver con la salud. Tenemos evaluaciones que indican que más del 24% de la carga de enfermedad se puede correlacionar con el medio ambiente".
Soria ha inaugurado esta mañana, junto a la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, y el director general de Investigación de la Comisión Europea, José Manuel Silva, una reunión de expertos europeos que analizarán los planes estratégicos en el ámbito de la investigación sanitaria.
Garmendia ha resaltado la importancia de incidir en el cambio de hábitos a través de la educación, para concienciar a la población en asuntos como el ahorro de agua o energético. "Nuestra responsabilidad social consiste en reconciliar la ciencia con la sociedad y creo que hemos avanzado algunos pasos en esta dirección, pues la ciencia y la tecnología son actualmente componentes decisivos en las agendas políticas para promover el desarrollo socioeconómico de las sociedades más desfavorecidas", ha dicho Garmendia.
La reunión de los expertos servirá para preparar el segundo encuentro de alto nivel para la V Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre Medio Ambiente y Salud, que se celebrará el próximo año en Italia. Según los datos de la OMS, las acciones sanitarias medioambientales podrían salvar 18 millones de vidas anualmente en toda Europa.

lunes, 20 de octubre de 2008

aboliciones

"El anarquismo es realmente un sinónimo del socialismo. El anarquista es primeramente un socialista cuyo fin es la abolición de la explotación del hombre por el hombre. En vez de -planificación central- los anarquistas abogan por la libre asociación y se oponen al socialismo -de estado- como una forma de capitalismo -de estado".


Daniel Guérin

MEMORESCENCIAS 61

A finales de agosto nos enteramos de que existía una filtración, más bien una vía de agua. Los americanos desconocían la identidad real de los miembros de la conspiración, pero sabían todo lo demás en cuanto a la reunión en El Cairo. De alguna manera que deberíamos averiguar, habían interceptado y descifrado nuestros mensajes. Sabían cuales eran los objetivos e incluso la fecha y la hora del ataque.
No obstante, esto significaba que no existía un traidor entre nosotros, entre los socios directos, y que el escape provenía del exterior. Probablemente del mossad o de sus propios servicios de inteligencia, tan eficaces, y de algún golpe de suerte.
El general me lo comunicó por teléfono, disponíamos de una línea celular segura, con frecuencias gemelas aleatorias, para alertarme y que asumiera de una vez por todas la necesidad de protección armada, porque no se sabía hasta dónde podían llegar con sus pesquisas.
Puede que tuviera razón, pero siempre me había negado a trasladar a Maracaibo esa otra identidad oculta. Tenía bien separadas mis ocupaciones privadas de las de interés nacional y así deseaba que siguieran, sobre todo para evitarles preocupaciones a mis suegros. En realidad fue una de las condiciones que le había impuesto al general cuando me enrolé en sus filas, todavía con mi esposa viva, y no le quedaba más remedio que respetármela. No quería un ejército de guardaespaldas merodeando por el jardín y allanando la intimidad de nuestro hogar.
Por otra parte, en esa casa siempre hubo armas, debido a la profesión del viejo, y yo me había encargado de renovar e incrementar el arsenal, así como el sistema de alarmas, que incluía el perímetro completo de la finca. Una pareja de doberman bien entrenados, que el jardinero atendía y soltaba por las noches, completaban la seguridad. No estábamos tan indefensos.
Primero consideramos abortar la operación. Después nos pareció excesivo y pensamos establecer una reunión de emergencia, pero el tiempo se nos echaba encima y además temíamos que la cia estuviera al acecho y nos mordiera la yugular.
Finalmente decidimos dejar las cosas como estaban. No había tiempo para ejecutar cambios sin un peligro excesivo. Además, según nuestras primeras previsiones, a los americanos, algunos americanos, precisamente aquellos americanos que ostentaban el poder político y económico, les interesaba tanto como a nosotros un buen golpe de efecto que fijara las prioridades presupuestarias del Congreso tras el final de la guerra fría, para seguir enriqueciéndose a la misma velocidad. Si eran capaces de hacerlo a costa de sus propios compatriotas, era algo que nos iban a demostrar.
De manera que lo dejamos correr. A medida que se acercaba el día, en vez de temor lo que sentíamos era una mayor curiosidad por saber hasta dónde eran capaces de llegar.

sábado, 18 de octubre de 2008

calidades


"Yo no me acerqué al anarquismo por haber leído libros o folletos de Kropotkin o de ningún otro; me acerqué por la calidad moral de los obreros a quienes había conocido y tratado."


MEMORESCENCIAS 60

El gee, gabinete económico exterior, dependiente del ministerio del petróleo, que unos años más tarde, con la revolución bolivariana en marcha ascendente pasaría a denominarse ministerio del poder popular para la energía y el petróleo, era una tapadera excelente para nuestras actividades en el exterior, porque a pesar de depender de éste, teníamos reservada oficina y cama en cualquier embajada venezolana y disponíamos de inmunidad diplomática.
La catira se adelantó una semana, se instaló en las dependencias de la embajada y alquiló en secreto y con identidad falsa un apartamento amplio en el centro financiero de El Cairo, lugar que sería fijado para la reunión definitiva mediante el envío de fax cifrados a los servicios de seguridad de las embajadas correspondientes.
Era un edificio moderno, de construcción reciente, al que ya habíamos echado el ojo en nuestra visita anterior a la ciudad. Tenía veinticuatro plantas, de las cuales las diez primeras estaban destinadas a oficinas, clínicas, bufetes y toda variedad de servicios, lo cual nos proporcionaría el movimiento de gente necesario para que nuestra llegada, la de todos los miembros de la conspiración, pasara desapercibida. El nuestro era el piso dieciséis.
De dicha reunión deberían salir las identidades definitivas de los pilotos y los secuestradores, en base a su origen, a la formación recibida y a su capacidad de acción, así como la fecha y hora del ataque, un ataque sorpresa que debería estar sincronizado para evitar una posible reacción de las fuerzas imperiales.
La operación debía realizarse a espaldas de la embajada y necesitábamos un lugar ajeno y sin vigilancia de ningún tipo. Si todo salía bien, en una mañana habríamos terminado y por la tarde estaríamos en algún avión de regreso a casa.
Había hecho escala en París y cuando llegué al aeropuerto, después de un día entero viajando, era casi medianoche.
La catira me recogió a la salida, cansado y sudoroso, nunca he logrado acostumbrarme al traje de faena, sobre todo a la maldita corbata, pero cuando aquella rubia me metió la lengua en la tráquea como sólo ella sabía hacer, después de casi seis meses sin verla, me brotaron energías por todo el cuerpo.
Ya había cenado en el avión, una cena de altura en primera clase, de modo que nos fuimos directos al apartamento.
Voy a darme una ducha rápida, cariño, enseguida estoy contigo. Sí, mi amor, aquí te espero con las bragas en la mano, me contestó.
Pero no me dio tiempo. Se coló desnuda dentro de la bañera y empezó a jabonarme. Cuando llegó a mi polla con la esponja ya parecía el mástil de un velero.
No puede ser, mi amor, así no me duras ni el primer asalto. ¿Qué pasa, no tienes ninguna amiguita en Maracaibo que te relaje un poco? ¿o acaso me estabas esperando?
No hables tant, le dije, pero antes de terminar la frase ya me la estaba tragando. Ciertamente, no le duré ni medio asalto. Después terminó de enjabonarme, me lavó el pelo, me secó y nos fuimos a la cama.
Esa noche perdí la cuenta: fueron dos, tres... estaba medio dormido, pero hicimos el amor hasta el amanecer, dulcemente, sin prisas pero convencidos, como si nos fuera en ello la vida, como si estuviéramos en medio de una guerra y no supiéramos el tiempo que nos quedaba para desaparecer.

jueves, 16 de octubre de 2008

EL TRABAJO MATA


"Mueren mil personas al día en Europa por enfermedades laborales".
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El director del Centro Europeo de Medio Ambiente y Salud analiza con ELPAÍS.com el impacto de una mala gestión de la salud en el trabajo.

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ELPAÍS.com - Madrid - 16/10/2008



La Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó en mayo de 2007 el Plan de acción mundial sobre la salud de los trabajadores para el periodo 2008-2017. El doctor Rokho Kim es el encargado de coordinar la implementación de sus recomendaciones en Europa, al frente del Centro Europeo para el Medio Ambiente y la Salud Laboral. De paso por Madrid para presentar las conclusiones de la última reunión de los miembros de la red de centros colaboradores de la OMS en salud laboral, Kim ha comentado por teléfono los nuevos datos con ELPAÍS.com.
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"Hemos encontrado que 27.000 europeos mueren cada año por accidentes laborales, lo que sumando a los que mueren por enfermedades contraídas por su trabajo nos da 300.000 muertes anuales por causas relacionadas con el trabajo. Casi mil personas al día", explica el doctor Kim. Relata tranquilamente quién es responsable de estas muertes: "la responsabilidad principal es de los empleadores, que no están protegiendo adecuadamente a los trabajadores". "A veces desconocen [los empleadores] la legislación laboral y otras tienen otras prioridades (...) Cuando deciden recortar costes, comienzan por los gastos en salud laboral", relata el médico. El plan de acción de la OMS precisamente insta a los estados a reforzar las inspecciones laborales.

Las conclusiones de los investigadores de la OMS reflejan también el impacto económico de estas muertes: "los países europeos pierden el equivalente al 4% de su PIB cada año por éstas muertes", explica Kim. "Los países que no crecen están perdiendo mucho dinero", prosigue el doctor su análisis de las conclusiones de la reunión. No obstante, las conclusiones distinguen entre Europa Occidental y Europa del Este. Los últimos no disponen de estadísticas fiables y presentan carencias mucho más graves que los occidentales en salud laboral.

Del acoso laboral al cáncer

Las afecciones psicosociales aparecen como novedad entre las preocupaciones de Kim y la red de expertos europea. El Mobbing y el estrés crecen como riesgo laboral en los centros de trabajo. "Entre los problemas más frecuentes encontramos los músculo-esqueléticos, producidos por mantener muchas horas la misma postura frente al ordenador", relata Kim. Destaca el síndrome del tunel carpiano, producido cuando uno de los nervios que va del antebrazo a la mano queda atrapado entre los huesecillos de la muñeca, causando dolor o debilidad en la mano y extendiéndose al brazo.

Otro tipo de enfermedades frecuentes son los cánceres, de mayor prevalencia entre aquellos que trabajan con productos químicos o radiactivos. En ese sentido, Kim cita los estudios del doctor Kogervinas, del Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona. Sus informes aseguran que sólo son diagnosticados 60 de los mil cánceres que se producen cada año por causas laborales, la mayoría de pulmón o vejiga.

martes, 14 de octubre de 2008

preguntas

“En esta lucha revolucionaria no hay modelos, no hay recetas, simplemente una pregunta terriblemente urgente. No una pregunta vacía, sino una pregunta llena de mil respuestas”.



MEMORESCENCIAS 59

Mi suegro se había retirado a tiempo de la política activa, como cabeza de partido y miembro parlamentario de acción democrática, cuando empezaron a salpicarles los primeros escándalos de corrupción. Unos años antes había formado parte de la comisión que investigó a sus adversarios, los democristianos de copei, y lo que menos esperaba era que sus compañeros de ad serían investigados por lo mismo. La conclusión era inevitable: ambos partidos, socialdemócratas y democristianos, se turnaban para robar a saco las plusvalías petrolíferas, en vez de realizar las inversiones que aprobaban en los presupuestos generales.
Multimillonario y asqueado por los codiciosos elementos que medraban a su alrededor gracias al inocente apoyo de los votos populares, dio media vuelta y se retiró a su casa a vigilar sus inversiones. Y de paso, porque lo llevaba en la sangre y no podía evitar la intervención política, aunque fuera semiclandestina, comenzó a sufragar algunos gastos de un partido bolivariano emergente, apenas conocido, pero con cuyas ideas simpatizó desde el principio.
Así había conocido al general y así me lo había presentado en una de sus fiestas.
Ahora sabía que trabajaba para él, pero también sabía que lo hacía en la sombra y que no podía contarle demasiado.
No obstante, el sólo hecho de que comulgáramos ambos con la misma causa nos había acercado más que cualquier lazo familiar que nos uniera. De modo que a pesar de haber muerto su hija, el vínculo de respeto mutuo y camaradería que habíamos creado no cedió en absoluto. Si acaso y muy contrariamente, se vería reforzado debido al vacío, a la soledad que su ausencia había instalado en nuestros corazones.
A sus setenta y cinco años, veinte más que su esposa, conservaba la cabeza despejada y una agilidad en el cuerpo que le daba tal carácter afable y jovial que lo redimía de su edad.
Aunque las propiedades habían pasado a mi nombre en previsión de cualquier complicación hereditaria o política, pues yo había adquirido la doble nacionalidad, era él quien seguía controlando las empresas y el dinero que éstas generaban, casi todas en el sector inmobiliario. También teníamos una cementera, media docena de plataformas en el lago e inversiones en bolsa.
La nacionalización del petróleo en el setenta y seis no le había afectado en absoluto, porque como ciudadano venezolano y miembro ejecutivo del partido en el poder en ese momento, bajo la presidencia de Carlos Andrés Pérez, continuó con la gestión de las mismas y recibiendo una parte de los beneficios, aunque otra fuera a parar, teóricamente, a la tesorería del Estado, para beneficio público, como debía ser.
El problema radicaba en las plataformas propiedad de los norteamericanos, que a pesar de la ley continuaron gestionadas por los mismos ejecutivos, quienes controlaban el resultado de las cuentas a su antojo. Se mantendrían en sus puestos, hasta la llegada del general, mediante la corrupción generalizada de los políticos que iban y venían.
Mientras estaba en casa, era yo quien le ayudaba, sobre todo con la optimización y puesta al día de las plataformas, pero casi todo el peso de la dirección la llevaba él. Eso lo mantenía en forma, tanto física como intelectualmente. Cuando los veía juntos, con su esposa, apenas si notaba la diferencia de edad, a no ser por su pelo encanecido.
La madre de mi mulata, evangelista como ella y un poco más morena, tenía una salud muy delicada. Se dedicaba principalmente a dirigir los ocho criados de la casa, empleados en la limpieza, la cocina y la jardinería. También le quedaba tiempo para reunirse con otras damas de la aristocracia beata y planificar obras de caridad. Su sueño era crear un albergue para que nadie en esa ciudad se quedara sin comer al menos dos veces al día. El techo nunca fue una prioridad en la región, debido al clima, porque se arreglaban con un simple tendejón de hojalata y un chinchorro colgado de dos postes, pero la población crecía cada año, directamente proporcional a la crisis económica, y empezaban a verse niños y viejos borrachos mendigando por un trozo de pan, provenientes del campo y del paulatino cierre de las empresas.
Antes de mi partida, esa señora, que me quería tanto como había querido a su hija, vería cumplido su sueño, ya terminado, el mismo día de su inauguración, pues llevé toda la obra en secreto. No era algo en lo que yo creyera, la limosna, pero no podía dejar de darle esa alegría.

domingo, 12 de octubre de 2008

consejos


"No le aconsejaría a nadie que se comporte humanamente sin tomar las máximas precauciones. El riesgo es demasiado grande."
..........................................................................(Diálogos de refugiados)

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Bertolt Brecht

HIJOS DEL VIENTO

HIJOS DEL VIENTO
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Hay una América de lata y de cartón,
aún prisionera de un tiempo de asesinos
que aniquilan por selvas y avenidas,
machete en mano o a golpe de gatillo,
las vidas, los destinos de los indios.
...
Corre su sangre y corre nuestra sangre
fundida en la sangría de los siglos;
es tan nuestra la inquina que somete
su dignidad, su porte, pueblo altivo,
como de ellos el hambre y la miseria,
como de ambos la lucha contra el gringo.
...
No hay un mar que separe, el viento es uno;
el dolor, la esperanza en un futuro
donde nos dejen ser nosotros mismos,
donde no venga nadie a redimirnos,
son de todos también, también son uno.
...
¿Y las revoluciones fracasadas?
Del Octubre de Asturias al siempre de Chiapas
ya ni Cuba se salva.
¿Quién nos robó los sueños, la Utopía?
¿quién nos vacía el alma de ilusiones?
¿quién la puebla de absurdas mercancías?
A cambio de ofrecernos la Galaxia
en paquetes de bursátiles acciones,
¿quién nos convierte en islas?
...
El viento que nos lleva hacia ellos
y el viento que los trae hacia acá
son siempre un mismo aire y un mismo respirar:
sufre un hombre en Chiapas y llora aquí una gaita;
muere un hombre en Bolivia y nace una canción universal.
...
Hijos del viento somos, del viento enamorados,
y la canción de América Latina
es también nuestro canto,
el canto de los parias y los desheredados,
el canto de los hombres que creen en el amor
como único equipaje para llevar a mano,
el amor a la vida, el amor a su hermano.

sábado, 11 de octubre de 2008

prisiones

“No puedo comprender lo que sería una libertad que me fuera dada por un ser superior. He perdido el sentido de la jerarquía. No puedo tener la libertad sino el concepto de prisionero o del individuo moderno en el seno del Estado. La única que conozco es la libertad de espíritu y de acción. Esta privación de esperanza y de porvenir significa un acrecentamiento en la disponibilidad del hombre”.


Albert Camus

MEMORESCENCIAS 58

Vaya vaina, gallego, eres mejor de lo que pensaba, se la vamos a meter a los yanquis por el culo con vaselina, ni se van a enterar.
Sabes, chamo, se va a montar una bien chévere. Después haremos una nueva gira, o mejor los invitamos a ellos, ya veremos, para saber cómo andan los ánimos y crear un fondo definitivo que mantenga bien ocupados a esos coñomadre. Seguro que van directos a por Alá, así que habrá que proporcionarles un demonio islamista y barbudo, malo entre los malos, je, je, je.
Con un poco de suerte, además de salir ilesos los mandamos a la bancarrota económica y política. Esas guerras tan largas cuestan mucho dinero y algunos muertos, los suficientes para apearlos de la Casa Blanca. Con los demócratas en el poder siempre lo tendremos más fácil, gallego.
Venezuela, Latinoamérica dirigiendo su propio destino. Estamos haciendo historia, chamo, no vayas a olvidarlo. Ahora nos toca mancharnos de sangre las manos, pero dentro de diez años seremos héroes aclamados por ayudar a derrocar el imperio más poderoso que ha existido sobre la tierra, capaz de volar en pedazos el planeta diez veces.
Ya va siendo hora de que dejen de meter las narices en todas partes y dirigir los destinos de todo dios, chamo. Suerte tendrán si no se quedan más solos y bloqueados que el polo ártico.
Y ahora tómate unas vacaciones, chamo, ve a ver a los viejos, que andan preocupados por ti, no hacen más que joderme a preguntas por teléfono y yo con excusas y aplazamientos sobre tu regreso porque no podía contarles nada.
La mano no, pana, un abrazo, un abrazo, vaya con el gallego de los cojones, ja, ja, ja…
¡Eh, chamo, qué tal te fue con la catira esa, cómo se llama… ja, ja, ja!...
Así era el loco de bola del general. No sabía que un par de años después le devolverían el golpe de estado los conservadores, con la patronal y la cia por medio, y que le costaría unos cuantos muertos propios consolidarse plenamente en el gobierno de la nación, pero su personalidad y la ventaja popular que le dieron todo el atajo de ladrones que poco a poco logró borrar del escenario político y militar jugarían en el futuro a su favor. Siempre confié en ello.
Salí del despacho del general en Miraflores y tomé un taxi para el aeropuerto de Maiquetía. Tenía ganas de volver a Maracaibo, a mi casa. En aquellas estancias sentía la presencia de mi mulata como algo vivo. Ya me había acostumbrado a esa transparencia que me acompañaba hasta los jardines y se sentaba a mi lado en el atardecer, mientras me tomaba un ron helado con el viejo, a la sombra amable del araguaney que había plantado el abuelo holandés. Mi suegro me miraba de reojo y sonreía. Nunca hablamos de ello, pero creo que también él notaba su presencia.

viernes, 10 de octubre de 2008

definiciones


"Anarquista es, por definición, aquél que no quiere estar oprimido y no quiere ser opresor; aquél que quiere el máximo bienestar, la máxima libertad, el máximo desarrollo posible para todos los seres humanos."




MEMORESCENCIAS 57

Estaba casada, la catira. Su marido, un dentista bien instalado en las dentaduras de la clase media caraqueña, pagaba el alquiler de un pisito, la manutención y los caprichos de una jovencita de dieciocho años que se había ido de casa embarazada, harta de que su tío, el hermano mayor de su padre, se la cogiera a la mínima oportunidad desde los trece. Y claro, un tipo casado.
La morenita, más bien negra zulú, que decía ella, al parecer estaba muy buena. El dentista, en plena actividad sexual a sus cuarenta, cuando ésta le contó su vida entre empaste y mamada, no me pagues, cariño, ya lo arreglamos, no se lo pensó dos veces y aprovechó la oportunidad para consolarse de las largas ausencias de su esposa, tan ocupada salvando a la patria, que decía él.
La catira, a cambio, señora discreta en su casa pero más aventurera, follaba a todo tren con quien le prestara un poco de atención durante sus viajes.
De modo que habían encontrado un punto de equilibrio para mantener su matrimonio y compartir el cuidado de sus dos hijos, gracias también a la mucama arubense que atendía la casa, y los niños durante su ausencia.
Era menuda y bajita, poco más de metro y medio, pero con aquellas piernas color canela, sus caderas imposibles para una madre de treinta y cinco, rematadas con una cintura de avispa, y sus pezones mirando al cielo en un par de tetas bien armadas, podía volver loco a cualquiera. Una larga cabellera rubia coronaba su cuerpo.
Yo le sacaba casi treinta centímetros y le doblaba el peso. Era como follarse a una barby. Cuando la levanté del suelo y le arremangué la falda de tubo, descubrí con sorpresa que no llevaba ropa interior. Pedazo de golfa, has venido preparada. Muy preparada, me contestó mientras se colgaba de mi cuello y me metía la lengua hasta la tráquea. Aquello me produjo una erección instantánea.
Miré alrededor. Se escuchaba la voz del guía y todos parecían bien atentos a su disertación. Saqué la polla y sentí cómo buscaba la punta para ensartarse en ella. Se descolgó despacio, centímetro a centímetro, lubricando mi pene en su bajada y reprimiendo unos dulces grititos que casi eran audibles.
Asomé de nuevo la cabeza, pero afortunadamente nadie miraba hacia atrás.
Estaba muy excitado. Sabía que si empezaba a moverme iba a eyacular en un momento, así que la dejé hacer.
Ella subía y bajaba, sin prisa, como olvidada de donde se encontraba, y yo empecé a ponerme nervioso. En cualquier momento podían venir hacia nosotros, pues el recorrido era casi circular y no muy lejos se encontraban un par de sarcófagos secundarios, posiblemente los del arquitecto y su mujer.
Así estuvimos un buen rato, hasta que no pude resistir más la tensión. Te dije un polvo rápido, le susurré al oído. Seguidamente la tomé por la cintura, me apoyé contra la columna y le di la vuelta. Le tapé la boca cuando intentó protestar y se la metí en el culo hasta las bolas. Con media docena de empujones tuve bastante.
Cuando la posé en el suelo noté una especie de bruma que se había levantado a media altura. No cabía duda: con tanta actividad, el polvo de los muertos se había levantado y estaba impregnando nuestros genitales, mezclándose con nuestros fluidos. Cuando se lo dije, los dos comenzamos a reírnos escandalosamente.
Retocamos nuestra ropa y aparecimos ante unos turistas que ya se acercaban a nosotros y nos miraron sonrientemente sorprendidos.
La catira era generosa, pero se había quedado caliente como una burra. Llegados al hotel, antes de bajar a comer, terminamos la faena. Ella me miró después agradecida. Los dos sabíamos que entre nosotros nunca habría nada más que buen sexo.

jueves, 9 de octubre de 2008

concesiones

‭“‬El orden político descansa en dos principios conexos,‭ ‬opuestos e irreductibles:‭ ‬la autoridad y la libertad...‭ ‬ni la autoridad ni la libertad pueden constituirse aparte,‭ ‬ni dar origen a un sistema que les sea exclusivamente propio‭; ‬lejos de esto,‭ ‬se hallan condenadas a hacerse perpetuas y mutuas concesiones‭”.

Pierre-Joseph Proudhon

MEMORESCENCIAS 56

No sólo había leído las dos biografías de Simón Bolívar, imprescindibles para el desarrollo de mi nuevo trabajo. En esa época, en la época en que me incorporé a la política activa venezolana, conocí gente muy interesante que enseguida me recomendaron algunos autores que habían descifrado e impreso las claves de la construcción, apogeo e incipiente caída del Imperio. De entre ellos quiero destacar al uruguayo Eduardo Galeano y al norteamericano Noam Chomsky, una visión externa y otra interna, ambas de incuestionable crédito e indudable valor para comprender la política exterior norteamericana y las nefastas consecuencias de su aplicación para el resto del mundo.
La campaña de colonización económica e ideológica iniciada con la guerra fría para combatir al ideario marxista que se propagaba rápidamente en las sociedades europeas tras la derrota del fascismo e incluso en su propia casa en los sectores más desfavorecidos, se extendió como un manto protector sobre las jóvenes democracias necesitadas de dólares para la reconstrucción de sus países en ruinas en el caso europeo, o para salir airosos de una crisis que se había enquistado desde la caída del capitalismo en el veintinueve, en la sociedad norteamericana, aquello que llamaron, eufemísticamente, la gran depresión. Pero los deprimidos fueron ellos. Algunos hasta el suicidio.
Países deudores y sectores sociales propios agradecidos por la pronta recuperación económica, harían la vista gorda o mirarían asqueados para otro lado mientras el gigante basaba su modelo económico en la explotación salvaje de los recursos del tercer mundo, a costa de condenar al mismo a la miseria y al gobierno de sanguinarias dictaduras instauradas para asegurar los beneficios rápidos de sus empresas transnacionales. Todo ello bajo el amparo de la divina democracia y la excusa de una lucha contra un comunismo que no dudaron en demonizar, a pesar de haber sido en la guerra su aliado. El nuevo césar era también un nuevo dios.
Pues bien, quedaba claro que se habían enriquecido fraudulentamente, a costa del sacrificio ajeno, y que no parecía afectarles en absoluto vivir de espaldas a la realidad, mineralmente ensimismados como las torres gemelas, cegados por el resplandor de su codicia en el espejo, mientras creciera su bienestar y engordaran sus inversiones. Y así durante casi cincuenta años. Ciertamente, necesitaban que les abrieran bien los ojos.
Habíamos terminado en Irak por el momento. Nos reuniríamos al cabo de seis meses para cerrar la operación y fijar la fecha. Le dije a mi secretaria que comprara un par de billetes para El Cairo, donde haríamos una escala técnica antes de regresar a Caracas. Técnica y de placer, porque hacía un par de meses que aquella catira de labios prominentes, casi africanos, me comía las pelotas. Y además, todavía no había visitado las pirámides. La catira trabajaba para el servicio de inteligencia venezolano y le gustaba vivir peligrosamente. Era fácil que no objetara nada si le proponía un polvo rápido levantada contra alguna columna, escondidos del guía y los turistas, en la penumbra de una de aquellas tumbas de otro imperio. Un polvo grandioso, aderezado con el polvo de los huesos de algún dios milenario, sacrílegos malditos si nos pillan. Seguro que se pondría a cien. Yo casi me corría de sólo pensarlo.

martes, 7 de octubre de 2008

límites


“Donde comienza el Estado termina la libertad del individuo, y viceversa.”




Bakunin

MEMORESCENCIAS 55

Cuando el general completó su periplo yo me quedé en una Bagdad en proceso de reconstrucción, una reconstrucción casi imposible debido al bloqueo estadounidense.
Otra vez tres. Otra vez tres frentes de trabajo, pero esta vez me tocaban los tres: el objetivo militar, el político y el de la sociedad civil. Los dos primeros totalmente claros, nada más simbólico y representativo que el Pentágono y la Casa Blanca. Para el tercero me ayudaron los paseos manhattanianos de mi llegada al nuevo mundo unos años atrás, pero sólo para confirmar la evidencia: las dos torres gemelas resaltaban en cada fotografía de prensa o en cada fotograma de película como el símbolo de una fértil economía ensimismada, mirándose en el espejo de su poderosa ostentación. Toneladas de acero y cristal reflejándose como en un agua límpida que filtrara el rojo y el negro de su fluir, el negro mineral de los hidrocarburos y la roja sangre vertida para enriquecer las arcas de las compañías que aquellos edificios albergaban.
Los cálculos estructurales definían una y otra vez las consecuencias del impacto dependiendo del peso depositado sobre sus cimientos. Si el ataque se hacía muy abajo, las torres caerían inclinadas y el efecto dominó de su caída provocaría daños imprevisibles. Por el contrario, si se hacía demasiado arriba los aviones quedarían empotrados en el hormigón y sólo sufrirían daños, al margen del impacto, los pisos superiores que lograra alcanzar el fuego. El peso no sería suficiente y los edificios se mantendrían en pie. De modo que había que elegir muy bien la altura del impacto para que las torres se derrumbaran sobre sí mismas y el daño fuera controlado. Al final salió bien.
Los pilotos se formarían en algún país europeo y sus pasaportes deberían ser también europeos, reales si era posible.
Volvía de nuevo a matar, esta vez a gran escala y en la sombra. En mi interior se desataban sentimientos encontrados. No todo fueron dudas y remordimientos. También la venganza y el deber cumplido merodeaban dentro de mí, así como un extraño regocijo, que quizá proviniera de la sensación de poder que emanaba del acto, del control que sentía sobre mi propia capacidad de acción, un poder que sobrepasaba los límites de mi entorno, de mi vida cotidiana, y parecía extenderse sin limitación alguna. Recordé el libro que había leído, "la erótica del poder", y comprendí la razón por la que algunos hombres lo prefieren al sexo, o lo utilizan cuando se acaba éste. Sentía correr dentro de mí la adrenalina. Estaba vivo. Tras un año sin ella, sin amor, una emoción que nuevamente se mezclaba con la muerte, volví a recuperar mi plenitud y a sentirme otra vez el héroe exterminador que había sido. Y siempre por amor. O por su ausencia.

sábado, 4 de octubre de 2008

fuerzas

“Nosotros somos el fuego, el capital es el bombero. En términos más tradicionales: la única fuerza de producción es la fuerza creativa del hacer humano, y las relaciones capitalistas de producción luchan todo el tiempo para contenerla”.


John Holloway

MEMORESCENCIAS 54

En agosto del dos mil , una vez aprobada la nueva constitución a su medida, el general me pidió que le acompañara en una gira por los países de la opep, una coartada que nos permitiría entrevistarnos con la mayoría de los líderes de oriente medio, incluido Saddam Hussein.
La guerra del golfo había despertado el odio de los países islámicos sin relaciones con Washington y suscitado serias dudas en los aliados de la zona sobre la lealtad del Imperio: Irak había sido su socio durante muchos años. Un país occidentalizado a marchas forzadas por un dictador sin escrúpulos, armado y entrenado por el ejército norteamericano, aliado en la guerra contra Irán por el control de los pozos, se veía de repente en desgracia, aniquilado hasta la destrucción total y enviado de nuevo a la edad media. Y eso le podía pasar a cualquiera. Sólo por el control del petróleo.
Si en algo estaban todos de acuerdo era en la excesiva presión ejercida por Estados Unidos para controlar su mundo, no sólo su petróleo, sino sus costumbres milenarias y hasta su propia religión, y en que no resultaría difícil darle una vuelta de tuerca a sus relaciones para hacer esa presión insoportable y enfrentar a los sectores islámicos integristas de todo el área contra un potencial enemigo de dios, empeñado en masacrar a sus hermanos.
Es decir, que al igual que en américa latina se habían pasado con el control político y económico tras la segunda guerra mundial y colocado en el poder a marionetas manejables para que sus empresas medraran y saquearan las materias primas de medio continente sin pagar impuestos, ahora se estaban pasando en oriente medio y era necesario darles una buena lección con el inicio del nuevo milenio, necesitaban que el pueblo norteamericano abriera los ojos, conociera las consecuencias de los manejos de sus políticos y comprobara en carne propia el odio que sus dirigentes habían generado en esa parte del mundo.
Se creó un fondo común. Los islamistas pondrían los mártires y los bolivarianos la estrategia. Sólo faltaba designar los objetivos, unos objetivos simbólicos que demostraran hasta qué punto eran vulnerables a pesar de poseer la mayor y más destructora maquinaria bélica que cualquier imperio haya soñado en el curso de la Historia.




miércoles, 1 de octubre de 2008

eslabones


“El eslabón más débil de una cadena es el más fuerte: puede cortar la cadena” .


Stanislaw Jerzy Lec

lunes, 29 de septiembre de 2008

MEMORESCENCIAS 53

Si fui un testigo privilegiado de la Historia o si la historia me utilizó como testigo, eso nunca lo he sabido y nunca lo sabré con la certeza de una sabiduría explícita.
Sólo puedo decir, sumergido en el vaho de mis recuerdos, que lo que sucedió era lo auténticamente necesario.
Ganar las elecciones sólo había sido el inicio de un proyecto de tal envergadura que me sobrepasaba, que rebasaba los límites del simple aunque tenaz orador en que me había convertido.
Alguien, no sólo yo, debía estar metido hasta la médula y guiar los pasos del general como a un ciego sin perro y sin bastón.
Mirando hacia el pasado, me veo envuelto en toda esa maraña de acción y reacción y me parece imposible que saliera tan bien.
En un momento dado, sin que nadie me contara lo que estaba sucediendo, me pensé iluminado, descifrando un enigma que muy pocos hemos podido resolver.
Si estaba o no de ese lado carecía de importancia, porque lo que iba a suceder nada tenía que ver con mis ideas y apenas algo, como asesor político, con mi capacidad de decisión.
Al principio lo encontré maquiavélico y en cuanto le di un par de vueltas se me antojó genial.
Caído el Muro de Berlín, comprado el gobierno ruso hasta la más irrisoria indecencia, necesitaban un nuevo golpe para que los fundamentalistas cristianos, los petroleros de Texas, las multinacionales armamentísticas del país y todos los grandes ganadores del gran sueño americano encontraran otro pretexto con el que seguir inflando sus cuentas.
El comunismo, como enemigo de la patria, había quedado obsoleto. Nadie podía derivar un puto dólar de los impuestos de los contribuyentes contra un enemigo invisible sin ofrecerle complejas, si no increíbles, explicaciones al Senado.
De modo que necesitaban inventarse otro enemigo.
Por otro lado, el general sabía que no podía llevar a la práctica una revolución bolivariana, una eficaz y triunfalista proliferación patriótica y geográfica de sus ideas andinocomunistas, con los vaqueros yanquis pisándole los talones. También él necesitaba proporcionarle a los gringos una nueva causa por la que luchar.
Y ahí era donde entraba yo: en la creación de ese nuevo enemigo, un enemigo irreconciliable que durara lo suficiente y fuera tan cruel como para hacer que los estadounidenses se olvidaran totalmente del primero, del enemigo de siempre, e instauraran en sus mentes, en sus almas, en sus vidas, un nuevo odio con el que justificar miles de millones de dólares destinados principalmente al control del petróleo en el mundo y al desarrollo imparable del sistema armamentístico, un tanto desactivado con el desmarque ruso de la guerra fría y aeroespacial, es decir, destinados a reactivar el crecimiento de sus empresas, las mismas empresas que habían pagado las últimas campañas republicanas y los habían instalado como inquilinos perpetuos en la Casa Blanca.
Y qué mejor enemigo para unos putos fundamentalistas cristianos, que otros putos fundamentalistas islámicos. Decidimos regalarles una guerra santa.
Las relaciones del general con la opep, de donde procedían esos colegas islámicos en la sombra, le permitieron aprobar y cofinanciar un plan diabólico, pero infalible para despejar su camino, porque los monoteístas no pueden presentar a sus ciudadanos dos diablos a la vez, han de ser consecuentes con sus ideas religiosas en una guerra santa.
Estuve allí, no sólo como testigo, sino como agente esencial en la elaboración de un plan y de una acción que cambiaría el curso del Imperio, el curso de la historia sociopolítica del globo.
Si en aquel momento sentí cierto reparo antes y algún remordimiento después, hoy miro hacia esa página tan atroz como desconocida de la Historia y me siento feliz de haber estado allí y haber contribuido un poquito, a pesar de las víctimas inevitables de cualquier guerra, a desmontar la prepotencia invasora y asesina de ese imperio económico y equilibrar las relaciones humanas en nuestro planeta.

domingo, 28 de septiembre de 2008

cínicos


“La historia es indefendible. Reaccionemos ante ella con la inflexible abulia del cínico, o sino, pensemos como todo el mundo, caminemos con la turba de los rebeldes, de los asesinos y de los creyentes”.


Emile Cioran

MEMORESCENCIAS 52

No me fue difícil conseguir la información de la plataforma. Envíos a mi propio fax y maletines portando planos a horas intempestivas eran cosa frecuente en mi trabajo, una parte del cual realizaba en casa habitualmente. De manera que fue sencillo burlar la vigilancia estadounidense, que por otra parte no tenía razones para dudar de mi fidelidad. El general me proporcionó una fotocopiadora especial para los planos grandes, que instalaron dos hombres de su equipo en mi propia casa. En un par de semanas o poco más terminamos la operación. Teníamos la información necesaria para montar una plataforma entera y cuidar de ella durante muchos años. Protocolos de emergencia y direcciones de suministradores norteamericanos, más los europeos que añadí de mi propia cosecha, completaban el trabajo.
Los lazos con el general se fueron estrechando y cada cierto tiempo me llegaba una invitación para alguna fiesta, donde me iba presentando personas de su esfera política y militar.
Las condolencias por mi mulata fallecida fueron seguidas rápidamente por sugerencias y presentaciones de nuevas bellezas. No es bueno que el hombre esté solo, me decía, como un mensajero bíblico.
Tenía don de gentes. Extrovertido y audaz para las relaciones sociales, con un lenguaje llano y a la vez elocuente, muy pronto destacó en su órbita como el político populista que necesitaban para ganarse la confianza del pueblo y de los residuos de una izquierda abolida en los años sesenta mediante el asesinato sistemático de los miembros más radicales. La democracia venezolana lo tenía claro: no querían compartir el botín con guerrilleros y narcotraficantes, como ocurría en Colombia. Entraron a matar antes de que pudieran consolidarse.
El general, que no era tal, pero valgan los galones, había intentado el derrocamiento de la citada democracia, corrupta y poco respetuosa con los derechos humanos, unos años atrás, en el noventa y dos, junto con algunos correligionarios del ala bolivariana. Pero fracasaron y les costó un par de años de cárcel.
Allí había aprendido a tener paciencia y había leído más. Logró consolidar sus principios revolucionarios y además se convirtió en una víctima notoria de la corrupción vigente. De modo que al salir aprovechó el tirón y decidió actuar por la vía legal y formar un partido fuerte que se presentaría a las urnas en el noventa y ocho para ganar las elecciones.
Un año antes me había pedido que me uniera al equipo de la campaña electoral. Para entonces ya éramos buenos amigos y de alguna manera aquel hombre representaba todo un reto para mi escepticismo político y su propuesta una gran experiencia personal y sobre todo un cambio necesario en mi modo de vida, que me ayudaría a sobreponerme de la reciente pérdida de mi esposa, la cual aún no había logrado superar. Más tarde comprendería que nunca lograría olvidarla, y aprendería a vivir con ello.
De modo que ese año, a mis cuarenta y uno, abandoné las plataformas petrolíferas, sin saber que sería para siempre, y me transformé en su principal asesor político y en el redactor de todos sus discursos, no sin antes haberme leído un par de biografías de Simón Bolívar, por supuesto.

jueves, 25 de septiembre de 2008

motivos

No es preciso estar loco para caer en el antro. Basta sobrar.
(El manicomio)


MEMORESCENCIAS 51

Gracias, mi amor, por estos cinco años, gracias a ti he conocido el Amor, ahora sé que sin ti hubiera muerto incompleta, sin conocer uno de los misterios más maravillosos de la vida. Me duele el hijo que no te di, pero supongo que no se puede tener todo a la vez, ya ves, tú tienes hijos y no pudiste conservar el amor de su madre, de sus madres.
No te preocupes por nada, el general no va a hurgar de nuevo en tu pasado, ahora ya eres un revolucionario más. Puedes hacer con tu vida lo que quieras, te he dejado en herencia la casa, las tierras y tanto dinero que no tendrás tiempo de gastarlo aunque dures esos cien años que juraste para ambos, mi amor, cuídate mucho, por lo menos que se cumpla contigo, la muerte es así de egoísta y no repara en promesas cuando llega.
Y cuida de mis papás, ya son viejos y no darán trabajo mucho tiempo, pero mientras tanto que no les falte nada. Ellos quedan como usufructuarios de tus propiedades, ya está todo arreglado, confían en ti, ahora serás tú su único hijo.
Apenas si te siento, cariño, la morfina, sólo me siento viva por el dolor que avanza cada día, inexorable, pudriendo mis entrañas. Tienes que ser fuerte y cumplir tu promesa, tienes que liberarme de tanto dolor y permitir que me vaya con el recuerdo de nuestros cuerpos vibrando de placer y extasiados de paz.
Nadie va a pedir ninguna autopsia, acá mandamos nosotros, mis papás ya están avisados de que no la deseo, no se puede esperar una resurrección con el cuerpo desguazado, bastante jodida la tengo con este bicho creciendo dentro de mí como un maldito animal, ese es el hijo que dios me ha dado, me cago en dios.
Tenías tú razón, sólo estamos nosotros y ese inmenso vacío que se extiende alrededor devorándolo todo, todo lo que primero ha creado.
Esta noche dormiré sola, quiero que después de inyectarme la sobredosis te vayas y no vuelvas hasta el amanecer. No molestes a los vivos, con el alba encontraréis mi cuerpo.
Le inyecté la morfina, pero no le hice caso. Tenía la experiencia de mi padre y sé que en el fondo a nadie le apetece morir solo. Fueron su orgullo y sus remordimientos los que le impidieron rogar algún consuelo. Nada que ver con mi esposa, además. Me acosté a su lado y le tomé la mano. Ella apretó la mía sin decir palabra y la acarició, agradecida.
Esa noche soñé que volaba, como cuando era niño. Soñé que volaba con ella de la mano sobre la vieja mansión colonial de frescos y seguros muros de piedra, sobre el tejado de cinc que cantaba al son de los fuertes palos de agua en la estación de lluvias, sobre los jardines de orquídeas fabulosas, sobre los campos salpicados de mangos y plataneros. Soñé que traspasábamos los márgenes de cocoteros altivos y tomábamos altura en el cielo rojizo del amanecer hasta alcanzar la costa. Soñé que nos lanzábamos en picado sobre las aguas y que ella me besaba, una vez más, antes de dejarse caer, exánime, y desaparecer bajo una mar en calma. Cuando me precipité hacia ella para darle alcance sentí un fuerte apretón en la mano y desperté antes de llegar al agua.
Eran las seis de la mañana. Su cuerpo estaba frío. El crepúsculo del amanecer pincelaba de fuego la alcoba. Me levanté y les di la noticia a sus padres. Luego llamé a su médico y todo se puso en marcha. No hubo autopsia.
Mi mulata de ojos azules murió a los treinta y tres años de edad, fue enterrada por el ritual cristiano del lugar, pero jamás me abandonó en vida. Si he llegado a cumplir los cien años desde donde escribo estos recuerdos, es gracias a ella, que como un ángel de la guarda, como una protectora fuerza sobrenatural, cuidó de mí y me ayudó en los momentos más peligrosos y difíciles de mi larga, compleja y azarosa existencia, cuyo destino apenas comenzaba a vislumbrar.

martes, 23 de septiembre de 2008

camuflajes

“Las leyes y las constituciones que por la violencia gobiernan a los pueblos son falsas. No son hijas del estudio y del común asenso de los hombres. Son hijas de una minoría bárbara, que se apoderó de la fuerza bruta para satisfacer su codicia y su crueldad” .



MEMORESCENCIAS 50

Tomamos el primer avión de la mañana del sábado en dirección a Caracas y aprovechamos para ir de compras. Unos regalitos para la familia, como acostumbrábamos en cada uno de nuestros viajes, y algún modelito de moda para mi mulata, sobre todo ropa interior caliente, muy caliente, pues sabía que me ponía loco con sus coloristas exhibiciones eróticas en la intimidad de nuestra habitación, o de cualquier otra.
Habíamos alquilado para dos noches la suite nupcial del Caracas Hilton, a pesar de la invitación del general a dormir en su casa, de modo que pasaríamos en ella lo que restara de ésta y el domingo entero, follando y comiendo lo que nos pidiera el cuerpo hasta la hora de regresar al aeropuerto para tomar el último vuelo.
De modo que mientras se probaba los modelitos de lencería fina, recién llegados de París, y me obligaba a mirar dentro del probador para darle mi aprobación, se me puso tan dura, sólo de pensar lo que me esperaba esa noche, que tuve serios problemas para ocultar la evidencia ante las miradas de las jóvenes dependientas que me observaban con una sonrisa maliciosa.
Cuando finalmente dejamos todas las compras en el hotel, se compadeció de mí ante la insistente erección de mi polla, me bajó los pantalones y me la mamó con todas sus ansias. Antes que pudiera tocarla y cooperar un poco ya había explotado en su boca y se había bebido todo mi semen, hasta la última gota.
No tenemos tiempo para más, mi amor, reserva tus energías y me recompensas esta noche. Ahora tomemos un taxi y vayamos a ver qué nos cuenta ese prohombre con la cabeza llena de antiguos sueños. Creo que deberías escucharle, me llegan muy buenas vibraciones cuando estáis juntos.
Vivía en una zona residencial, vallada con tela metálica de tres metros de altura, coronada por alambre de espino y con la entrada custodiada por dos guardias de seguridad en tres turnos de ocho horas.
Caracas se había convertido en los últimos años, tras la última crisis petrolífera del ochenta y tres y la definitiva caída del bolívar tras permanecer más de veinte años inamovible frente al dólar, en un lugar muy peligroso. Nadie se atrevía a pasear por sus calles en la noche. Todo el mundo que llevaba unos billetes encima se movía en taxi y la mayoría con pistola. Algunas zonas no se podían transitar ni de día.
Los Caldera, los Lusinchi y sobre todo los Carlos Andrés Pérez, habían marcado la ciudad a sangre y fuego.
Adecos y copeianos se habían dedicado a saquear el país en cada legislatura durante todo ese tiempo de supuesta democracia, alternándose descaradamente en el poder: ahora me toca a mí, ahora te toca a ti, y habían llevado a la nación más rica de latinoamérica a la bancarrota, pues ni siquiera invertían lo robado dentro de esa patria que pregonaban con el himno nacional cada seis horas en todos los medios de comunicación, sino que el dinero iba a engrosar cuentas en bancos de Miami y Suiza, o a invertirse en inmobiliarias de la costa mediterránea, sobre todo en la española.
Unos ciudadanos acostumbrados a viajar a Miami para ir de compras o de vacaciones porque les salía más barato que en su propio país, un país con un enorme potencial que ofrecer a los turistas, sobre todo en la costa caribeña, pero sin apenas infraestructuras. Unos ciudadanos que habían estudiado gratuitamente una carrera, un doctorado o algún master que otro en instituciones estadounidenses o europeas, porque había dinero y el Estado se lo podía permitir, se veían ahora en la ruina económica, con unos niveles de marginación y delincuencia en crecimiento geométrico, no podía ser de otra manera con los niveles de analfabetismo y planificación demográfica que poseían sus estratos sociales inferiores.
Bueno, de todo eso me habló el general. Desde luego, para mí nada nuevo.
¿Que qué podía hacer yo por ellos? Mucho más de lo que pensaba, pero para empezar bastaría con proporcionarles planos de diseño, protocolos de actuación, listas de suministradores, programas de mantenimiento preventivo y todo lo necesario, quién mejor que yo lo sabía, para una independencia total de las plataformas, que muy pronto serían, todas ellas, nacionales.
¿Que eso me convertía en un espía? ¿Que había firmado con los yanquis un contrato de confidencialidad? Y qué, todos somos espías. Ellos mismos, el propio general. Me había investigado. Sabía que mi titulación era falsa, sabía que tenía dos hijos y que sus madres no me permitían verlos, sabía que había tenido que dejar un hermoso nido deprisa y corriendo. ¿Acaso quería que investigara más?
Mira, chamo, esto no es para presionarte, todos guardamos algún secreto, pero has venido, y si has venido es que de alguna manera ya estás de nuestro lado. No te va a pasar nada. Si te pillan y te despiden, si te demandan, nosotros te recolocamos, te protegemos legal y personalmente, a ti y a tu familia, la de aquí y la de allá. No somos cuatro locos nostálgicos, pana, somos una revolución pendiente, una revolución en marcha, a nuestro estilo, una revolución bolivariana.
Si cumples con tu parte estarás dentro y el país te lo agradecerá. Y además te daremos más trabajo, no te vas a aburrir, pendejo, ya lo verás, menudo gallego de los cojones, anda, brindemos por ti y por la mulata esa que no te mereces, venir acá a robarnos las mujeres, y además las mejores, menudo coñomadre, ja, ja, ja, venga ese ron... ¡¡señoras, por ustedes, el más bello animal de la creación, ja, ja, ja... !!


jueves, 18 de septiembre de 2008

recuerdos

“Es curioso, pero vivir consiste en construir futuros recuerdos; ahora mismo, aquí frente al mar, sé que estoy preparando recuerdos minuciosos, que alguna vez me traerán la melancolía y la desesperanza.”

MEMORESCENCIAS 49

Le hablé de las clínicas de Miami, a mi morena, le dije que podíamos intentarlo con alguna de esas técnicas modernas de fertilidad, que incluso estaban empezando a implantar óvulos previa inseminación, óvulos que podían ser suyos con un poco de suerte, y si no servían podían ser donados por otra mujer, pero probablemente podría tener un hijo mío de cualquier manera.
No vamos a cambiar el curso de la vida, el designio de los dioses, contestó. Si está escrito que no he de darte un hijo, así será. Y además no quiero que me toquen más manos que las tuyas, nadie más que tú va a penetrar en mi interior. De modo que olvídalo. Tú ya tienes tus hijos, aunque no los veas, y si deseas tener otros tienes mi permiso para mantener a una concubina, aquí eso es más corriente de lo que piensas. Sabré aceptarlo con dignidad, pero no te alejes de mí, quiero tenerte cerca hasta el final, un final que presiento cercano.
Estás loca, no pienses ni por un momento que te voy a hacer algo así, yo ya he vivido mi vida y esto que vivo ahora es un regalo tuyo, te juro que te seré fiel hasta la muerte y que viviremos cien años.
Hacía dos que nos habíamos casado. No llegaba ese hijo anhelado por ambos, no estaba de acuerdo con sus dioses, pero lo dejé estar, porque ella se había convertido en mi único dios y se trataba además de su propio cuerpo y de su final decisión.
Nos dedicamos a viajar por el país a la mínima oportunidad que teníamos, cuando nos lo permitía mi trabajo, y así conocimos desde la inmensa sabana regada por ríos caudalosos que forman arenales en la orilla con su oleaje marino, hasta la costa caribeña de playas blancas y majestuosas palmeras somnolientas y las nieves de Mérida, de increíble blancura tropical, a veces en avión y otras en todoterreno por caminos que ni venían en los mapas.
No tuve en cuenta esa especie de premonición sobre su muerte, tan terrible y temprana, o más bien hice como que no la oía, porque sabía en el fondo que esa mujer, con toda su ignorancia sobre las cosas nuevas que invadían su mundo, estaba unida a los astros, constelada, y conocía todos sus designios.
Tampoco me extrañó que levitara cuando le hacía el amor, tres años más tarde, en los últimos días de su vida, casi despojada de su cuerpo debido a la morfina y al placer que aún sentía entre mis brazos.

sábado, 13 de septiembre de 2008

gobernados

"Ser gobernado es ser observado, inspeccionado, espiado,dirigido, sometido a la ley, regulado, escriturado, adoctrinado, sermoneado, verificado,estimado, clasificado según tamaño, censurado y ordenado por seres que no poseen los títulos, el conocimiento ni las virtudes apropiadas para ello. Ser gobernado significa, con motivo de cada operación, transacción o movimiento, ser anotado, registrado, contado, tasado, estampillado, medido, numerado, evaluado, autorizado, negado, autorizado, endosado, amonestado, prevenido, reformado, reajustado y corregido. Es, bajo el pretexto de la utilidad pública y en el nombre del interés general, ser puesto bajo contribución, engrillado, esquilado, estafado, monopolizado, desarraigado, agotado, embromado y robado para, a la más ligera resistencia, a la primera palabra de queja, ser reprimido, multado, difamado, fastidiado, puesto bajo precio, abatido, vencido, desarmado, restringido, encarcelado, tiroteado, maltratado, juzgado, condenado, desterrado, sacrificado, vendido, traicionado, y, para colmo de males, ridiculizado, burlado, ultrajado y deshonrado."

Pierre-Joseph Proudhon

MEMORESCENCIAS 48

Me dijeron, mira chamo, puede que este sea el próximo presidente de la República y quiere conocerte.
Estábamos los dos bien metidos en la noche, colocados de ron y buena marcha, ya sin presentarnos nos habíamos pasado las mujeres bailando, en un gesto que a mí me pareció de buena onda, movidos por el impulso de compartir lo mejor de cada cual. Es decir, que ya me cayó bien antes de que me lo presentaran formalmente.
Oye, gallego, no sé cómo has conseguido meterte a toda esta gente en el bolsillo, y mucho menos cómo has logrado que la mulata se meta en tu cama, pero necesito hombres como tú para dejarme de pendejadas y comprender cómo funciona vuestro cerebro y qué es lo que se puede esperar de vosotros. Tengo en mente un pedazo de revolución que no se lo van a creer en ningún lado, y me gustaría conocer tu opinión sobre algunos aspectos de las relaciones internacionales que mis asesores políticos no son capaces de aclararme, mira, te estaría muy agradecido si me prestaras un poco de tu tiempo, podemos quedar para almorzar en mi casa el próximo fin de semana, dime tú el día y la hora que yo haré lo demás para que te sientas como en casa, eso sí, con un poco menos de ron en el cuerpo.
Qué vaina es esa, mi general, le respondí con una amplia sonrisa, yo sólo soy un técnico que trabaja para levantar el país, y a veces no sé ni en qué país estoy.
Ves, esa es una de las cosas que tienen que cambiar, quiero que los trabajadores de este país tengan muy claro para quién trabajan, y tú desde ahora mismo tienes doblado el sueldo si dejas de pringar para la industria yanqui, y por supuesto con el salario blindado en dólares, acá lo que nos sobran son dólares que los putos yanquis, y algunos gallegos como tú, nos pagan por el petróleo.
Mi general, brindemos por esta noche perfecta, pero no te equivoques conmigo, no pienses que todos los de allá somos gallegos. Algunos nos venimos sin patria y sin cartera, pero lo damos todo por encontrar otras sin que nos recuerden que no somos nadie o que todos somos lo mismo. En estos tiempos nadie se viene a este lado a hacerse las américas, sino más bien a trabajar y dejarse el pellejo para levantar lo que ustedes no son capaces de mantener por sí mismos.
Vale, chamo, no esperaba menos de ti, sé muy bien lo que estás haciendo, pero sólo eres un eslabón sin amarrar a ninguna cadena, puede que a la mulata esa que has conquistado, y por todo ello, y por lo que he leído hoy en tu mirada, sé que eres un elemento necesario para una cadena más grande, una que estoy elaborando paso a paso y que conseguirá enlazar a toda la américa latina. Si piensas, como yo creo, que puedes formar parte de algo grande para la humanidad, para la historia moderna de esta constelación capaz de alumbrar incluso una Europa mejor, sin la presión del imperialismo yanqui por medio, entonces acude a esa cita y hablaremos con más claridad. Y si no vienes tomaré esta conversación como una desorbitada broma de borrachos y nos olvidaremos los dos de de lo que hablamos.
Pero, mi general, qué esperas de mí, sólo soy un currante, puedo dejar de trabajar para los yanquis, puedo cortar mis relaciones con ellos sin trauma alguno, ni siquiera es preciso que me doblen el sueldo, pero qué ganaríamos si siguen estando ahí y congelando los pedidos de repuestos y manejando los cambios del personal directivo...
No te preocupes por eso. Muy pronto van a dejar de estar ahí y de manejar las cosas. Lo que espero de ti no es que cambies de plataforma, sino que los vigiles y nos cuentes todo lo necesario para que jamás volvamos a necesitarlos. Y puede que espere alguna cosa más, pero eso ya lo hablaremos en su momento. En realidad no vas a ganar mucho más de lo que ya tienes, que es mucho más de lo que nunca imaginaste, ¿o no?. Tan sólo una nueva patria y una causa por la que luchar. ¿Te parece poco?¿Has oído hablar de Simón Bolívar, gallego de los cojones?
Y por alguna razón nos partimos el culo de risa mientras chocábamos nuestros vasos y brindábamos por el próximo encuentro.
Nuestras mujeres bailaban salsa juntas y nos miraban sonrientes. Todavía los ojos de mi mulata brillaban de esperanza con la fuerza del lucero del alba que se avecinaba, meses antes de contraer un cáncer de páncreas que la fulminaría en tres semanas.

LA LIBIDO Y LOS FACHAS

FUNDAMENTALISMO SANITARIO (reportaje)

Inyecciones para inhibir la libido.
La "castración química" es un tratamiento con hormonas voluntario para violadores - No es infalible, pero puede ayudar a la rehabilitación.

PERE RÍOS 13/09/2008

"Contra violación, castración", rezaba una histórica consigna de algunas feministas al inicio de la transición. La sociedad española ha cambiado mucho desde entonces, pero los violadores persisten y, al hilo del caso Mari Luz, el Gobierno ha anunciado que aplicará la llamada "castración química" a los presos que cumplen condena por delitos sexuales. Se trata de una medida que no consiste en amputar ningún órgano al violador, ni en inyectarle compuestos químicos de manera forzada, porque sería anticonstitucional.



ARTÍCULO

La administración FORZOSA y ANTICONSTITUCIONAL de compuestos químicos se viene aplicando en este país desde hace más de veinte años, en pacientes excarcelados de las instituciones psiquiátricas tras el cierre de las mismas y en drogodependientes, sobre todo en alcohólicos de amplio espectro, que puede llegar desde el bebedor habitual que duerme en casa y se adapta al trabajo a la perfección, al que se queda tirado en alguna cuneta durmiendo la mona. Todo depende (el que sea integrado en el programa asistencial o no), de su nivel de aceptación social y por tanto de los poderes fácticosanitarios de la localidad. Si no tienes dinero y das mucho cante de izquierdas ponte en lo peor.


El fundamentalismo sanitario siempre ha estado ligado al fanatismo religioso (léase fundamentalismo cristiano) y al conservadurismo político más decimonónico.


Liberales y beatos de tres al cuarto deciden sobre la vida de las personas amparados por una política contra las drogas diseñada por el ministerio de asuntos sociales y ejecutada por los grupos de acción civil más radicales y fascistas del territorio nacional, una especie de sectas bien insertadas en una mentalidad social higienista y depuradora de conflictos, que justifica cualquier tipo de actuación.


Pero no comenzábamos este artículo con un encabezamiento casual:


El aumento de la esperanza y calidad de vida en las sociedades occidentales está creando una separación de sexos que sólo se explica con fundamentos biológicos, ya que ideológica y culturalmente nunca estuvimos más unidos un sexo y otro.


Hasta ahora no nos habíamos percatado, porque el parque con palomas se llenaba de viudas más o menos jóvenes, más o menos alegres, pero ahora la ancianidad (tanta longevidad) se cubre las varices de las piernas con pantalones en los bancos del parque y juega al parchís o baila sevillanas con otras damas de su edad en bares y salones especializados cada vez más numerosos.


La mujer se hace muy vieja, menopáusica de largo recorrido, y su libido se pierde por los recovecos de su memoria sin encontrar una imagen que la subleve, le levante las nalgas y le haga buscar la compañía de los hombres.


El hombre, en cambio, fértil hasta la muerte y cargadito de testosterona a edades avanzadas, se levanta de la tumba y persigue las faldas de colores y las torneadas piernas, sobre todo bien rematadas en prominentes caderámenes.


Y no le importa la edad. Por supuesto una de treinta mejor que de cincuenta, pero si tiene veinte tampoco le vamos a hacer ascos. A más progesterona, más testosterona. Si el corazón aguanta todo vale, mejor morirse de un buen polvo que aplastado por un camión subido a la bici de los cojones o corriendo como un loco por el paseo marítimo.


Claro que eso no les parece nada bien a las viejas, y mucho menos si es tu parienta.


Así que ya sabéis, beatos, cristianos militantes y otros adoradores de la familia y las buenas costumbres de toda la vida (ese crisol de ciudadanos mansamente reprimidos e inevitablemente homologados), contra el divorcio y la excomunión: CASTRACIÓN (química, por supuesto). De lo contrario podéis acabar pagando putas y ardiendo en el infierno. O peor aún, violando alguna vecinita, una pequeña, que gritan menos y se avergüenzan de hablarlo con sus papás. O con algún retroceso de semen en el cerebro, que desemboque en parálisis permanente o en veintisiete puñaladas a la señora esposa deshormonada, triste y gruñona, pobrecita.


Y a los que nos guste follar "a esas edades", divorciarnos para que no nos castren e incluso formar otra familia para follar más y mejor (y por qué no, qué daño hacemos, qué daño hacen los que tienen dinero y títulos imperiales, o los sementales de las revistas del corazón, todos ellos tan famosos y poco criticados), pues dejadnos en paz y no nos metáis mierdecillas inconstitucionales en el cuerpo, aprovechando el tirón de los programas antidrogas. Violadores, desgraciados, degenerados de la otra españa de pandereta, represión y puñaladas.
Que os enculen a todos y a todas con un rosario de bolas de buen calibre, a ver si por ahí os entra el gusto y la necesaria iluminación.



sábado, 6 de septiembre de 2008

demócratas

“El sistema de la representación democrática es el de la hipocresía y el de la eterna mentira. Su existencia se apoya en la ignorancia del pueblo y todos sus triunfos se basan en ella”.

Bakunin

MEMORESCENCIAS 47

Acá no tenemos golondrinas. El futuro de los seres queridos que vuelven al nido en cada primavera lo adivinamos por el movimiento de los buitres en el cielo: si no se acercan al jardín de los deseos es que nuestro amor sobrevivió al invierno.
Así hablaba mi mulata de ojos azules en un país sin estaciones, donde la única señal de cambio era la época de lluvias torrenciales. Yo la escuchaba en silencio, con el asombro del amor desparramado sobre mi pobre vida de superviviente exiliado de su tierra y del amor.
Me dijo: No importa qué haya sido tu vida en el pasado, tan sólo mira hacia adelante y dime si yo estoy en ella y si es así entonces ámame, desbrózame la piel en fértiles surcos de pasión y yo te seré hembra, esposa, compañera hasta la misma muerte. Y así fue, porque la vi ante mí, nos casamos según los cánones de su iglesia y jamás miré a otra mujer en vida con la misma mirada.
No podía creer tanta felicidad reunida en un momento, azaroso homenaje que me rendía el mundo, este nuevo mundo, a mí, a un energúmeno que había desafiado todas las posibilidades de amar y ser amado.
Todo lo demás es tan sólo una sombra impensable de suceder si no es bajo su luz, pero así como la vida te concede unas cosas, también te priva de otras y por más que la surqué no fue capaz de concebir un hijo.
Rememoro su ausencia, tan temprana, miro hacia atrás, me asaltan los viejos fantasmas y no dejo de pensar que su salud se vino a la deriva con el paso del tiempo que se le iba de las manos, lo leía en sus ojos, deseando regalarme uno, regalarme así su eternidad.
Yo fui su primer hombre, su único hombre, y puedo decir que restañó todas mis heridas y que jamás me he sentido amado de tal manera, con tanta intensidad. Si merecidamente o no, no soy quién para juzgarme, pero sí es cierto que jamás me entregué tanto a una mujer.
Su muerte abrió un paréntesis de soledad en mi vida que en el día de hoy , a pesar de algunas aventuras más o menos certeras, no he conseguido cerrar.
Quizás idealizada, quizás inenarrable, no logro superar su recuerdo, busco y no encuentro su piel, su voz ni su ternura.
Cinco años de paz.
Durante ese tiempo aprendí a esperar de los demás lo que pudieran darme, y sobre todo aprendí a ofrecer todo lo que yo era capaz de dar.
Se corrió la voz de que era un tipo interesante para hacer funcionar a pleno rendimiento cualquier plataforma con problemas y en seguida me llovieron las ofertas de empleo, tanto en las dirigidas por los yanquis como en las de dirección pública, que en aquella época competían unas con otras con el consiguiente perjuicio del gobierno venezolano, siempre expuesto a las maniobras y caprichos del imperio.
Fue en una de sus fiestas familiares, con la presencia de la alta sociedad, cuando conocí a Hugo, al que ya le habían hablado de mí. No sé qué le sedujo más, si mi eficiencia técnica o mi total desinterés por la política, pero aquella tarde se escribiría una página de la historia de ese país que muy posiblemente tan sólo conozcamos los dos.

jueves, 4 de septiembre de 2008

FILIOLVIDOS

Los hijos no pueden educar a los padres.
La secuencia biológica es un marcador social inseparable de la estabilidad de la tribu, y en ella es el hijo el que toma el relevo de la sabiduría de su padre y no al revés. Aprenderá lo que él sea capaz de transmitirle, poco o mucho, y con ese legado se lanzará al mundo a interpretarlo, y asumirá las contradicciones generadas entre lo que le han enseñado y la realidad de los nuevos tiempos, para ocupar su propio lugar en el mundo, afianzar su personalidad y liberarse al fin de la figura paterna.
Pero nunca al revés: los hijos no pueden modificar las conductas y los hábitos de sus padres, porque de ello resulta una aberración biológica y un desequilibrio social que sólo puede terminar en traumas y rupturas relacionales.
La policía psiquiátrica y los abanderados del fundamentalismo sanitario, en su lucha por sanear las arcas del ministerio de la salud pública, muy cuestionable ahorro, se pasan por el forro de los cojones los más elementales principios de socialización y generan todo tipo de caos en las relaciones personales entre los supuestos pacientes que caen en sus redes y sus amigos y familiares, incluidos sus propios hijos, que son integrados en la cadena protocolaria con el dudoso fin de garantizar la salud de sus progenitores o, como contrapartida, su aislamiento total.
No sólo los atemorizan con enfermedades crónicas o terminales, como la cirrosis, la apoplejía o el cáncer, y les presentan panoramas dramáticos donde lo más beneficioso para todos sería la propia muerte de su vicioso padre alcohólico o de su puta madre cocainómana, sino que los integran desde temprana edad, a los trece o catorce años, en la administración ilegal de los psicofármacos utilizados en el "tratamiento".
Esto les crea una seguridad ficticia dentro de la relación paternofilial, que les hace sentirse superiores y por tanto capaces de eliminar la figura del padre y tratarlo como a un desgraciado más, necesitado de ayuda y sin credibilidad alguna ante sus alegaciones o en la justificación de sus actos.
Los hijos se acercan admirados y complacientes al seno de esa entidad suprafamiliar que los abraza y les promete la inmortalidad y la reinserción de sus padres a través de una vida sana, y la propia realización personal a través de la ayuda que ofrecen a sus amados drogadictos, especialmente a ese padre tan fácil de eliminar de su conciencia con ayuda tan profesional.

Cómo afectará a su futuro esa descalificación prematura de la figura paterna y el alejamiento físico que en un principio genera sin aparentes complicaciones, es algo que no explican a las familias ni a los hijos. Pero no hace falta ser muy inteligente para adivinar que nada bueno traerá: tristes olvidos, sentimientos de culpabilidad, rechazo del sistema sanitario si no se cumplen los objetivos prometidos y dolorosos remordimientos cuando alcancen edades similares y se vean abocados a los mismos problemas, casi sin darse cuenta, y no tengan un padre que les eche una mano o una madre que sepa más que ellos y en quien puedan confiar.
No importa: ya estarán al acecho los mismos que los jodieron a ellos, a sus padres, para someter al hijo cada vez más eficazmente al "tratamiento" necesario.