
Nada es casual. La información recibida conlleva una deformación estratégicamente diseñada, enfocada al más absoluto desconocimiento de la realidad.

Nada es casual. La información recibida conlleva una deformación estratégicamente diseñada, enfocada al más absoluto desconocimiento de la realidad.
OSADÍA
...
¿Cómo osáis decir que nos quedamos ciegos
aquellos que un buen día abandonamos la caverna?
¿Acaso conocéis mayor ceguera que la de hallarse muerto?
¡Miradnos esplender...!
Alas como puentes brotan de los costados
de aquellos que elegimos el cielo por morada,
la luz abrasadora del sol ilumina los días
y alienta en el espejo la más oscura noche.
Ahora sabemos que el mundo nunca nos ha esperado.
Llegamos por azar y por azar nos vamos.
Mientras dura el camino somos los inmortales.
No es precisa la cueva, ni el sol puede matarnos.
La cueva y la mirada, el miedo y los rebaños,
No ver no da pavor, la oscuridad os salva
de vuestros propios ojos de ciegos indolentes.
Seguid así, ocultos a la luz que os dio el ser,
protegidos del fuego que os devora,
seguid así de muertos pero no oséis decir,
-¿habráse visto tamaño atrevimiento o tan poca vergüenza?,-
que nos quedamos ciegos, que erramos nuestra senda,
que no encontramos nunca el camino de vuelta...

ESCALAR
…
Quiero escalar
contigo la alborada,
abrazarme a tu talle
y subir alto:
hasta las praderías
y rodar por tu hierba,
hasta el rumor del río
y bañarme en tu espuma.
…
Quiero escalar
contigo la alborada
y perderme en tus cumbres,
niebla fina
bajo la pura luz
borrando el horizonte,
inmersión húmeda,
uterino retorno,
noche plácida,
estrellas colosales
en mis manos sedientas,
cálida piel
ternura
claridad.
…
RELOJ DE ARENA
…
La arena detenida
en el cuello del reloj,
la palabra reposando
a los pies de la cama,
la mirada clavada
en un punto inconcreto
detrás de tus pupilas
y mi piel en tu piel:
dos mares incendiados
donde áridos desiertos
de helada noche había,
dos sueños encontrados
donde el único sueño
posible era una vida
en que el puto reloj
jamás se detenía.
…
ELEMENTAL
…
Como si de aire fuera,
de un aire perfumado
por exóticas hierbas;
…
como si fuego fuera
de un fuego abrasador
que sin arder te quema;
…
como si de agua fuera
de un agua cristalina
del alma torrentera;
…
como si tierra fuera,
amante tierra fértil
que la semilla espera;
…
aventó mis fantasmas,
calcinó mis miserias,
inundó mi existencia,
germinó mis poemas.
…
ESA IMPOSIBLE CANCIÓN
…
Ese poema, mi amor,
ese ignorado poema de amor,
esa imposible canción
quisiera regalarte,
notas de sangre y luz
penetrando en el torrente
de tu sangre
a través de tus espejos irisados.
…
Ese poema, mi amor,
ese imposible canto de amor
quisiera regalarte
y al fin llegar a ti,
poder llegar allí
donde la piel ha fracasado
y la vana palabra, prosa torpe,
jamás podrá alcanzarte.
…
NO CONOZCO TU CARA
…
No conozco tu cara.
A pesar de las veces
que te he tenido cerca
compartiendo tu aliento
aire incendiado
bocas vaciándose
de áridas palabras
-cómo ser diferentes
si no inundan el alma-
no conozco tu cara.
…
A pesar de sentirte
toda luz, toda agua
y aspirar en secreto
esa suave fragancia
que nace de tus fuentes
poros, simas, miradas
meteoros siderales
que me abrasan el alma
no conozco tu cara.
…
A pesar de dejarme
arrastrar por las ondas
de tu pelo meciéndose
en el confín del aire
y espejado en tu rostro
de tu azul anegarme
sólo veo tus ojos
no conozco tu cara.
…
SURCA MIS VENAS
…
He seguido tus pasos contra el amanecer,
perseguido tus huellas por calles solitarias
derramando silencios, desviando miradas,
mintiéndoteme bajo luces extrañas,
turbio neón, noche agotada,
engañosa presencia, ¿dónde estabas?...
…
Poder imaginar que te escondías
en algún pliegue de mi pensamiento,
que volabas feliz a impulsos de mi risa,
de mis sentimientos...
…
Poder imaginarte en mí, tan cerca,
a menos un milímetro de mi existencia,
ya dentro de mi piel, plegada a ella
sintiendo mi calor, mis turbulencias...
…
Espero tu invasión desesperadamente,
fluyendo por mis venas hasta el rincón oscuro,
invasión de la luz, de tu luz,
aguamarina senda,
he seguido tus pasos contra el amanecer,
perseguido tus huellas de implacable silencio...
…
¡Rompe mi espera!
¡abrásame de luz!
¡surca mis venas!
…
LABERINTO DE DESEOS
…
Me encanta urdir poemas
bajo la luzdel alba
cuando nadie nos ve
e imaginarte cerca
e imaginar que somos
un sólo laberinto
de deseos perdidos
intentando encontrarse
cuando nadie los ve.
…
Y recorro tus calles
buscando una salida
hasta que cae la noche
como una sombra herida
o me atrapa la niebla
perdido en tus alturas
y extravío mis sueños
y se quiebra el deseo
y detengo mis pasos
y me siento a esperar
que amanezca de nuevo
para urdir más poemas
cuando nadie nos ve...
…
EROS SACRIFICADO
…
Me trae la noche el eco de tus pasos vacilantes,
nuevas sendas, ignoradas estancias.
…
Me trae la noche el olor de otros cuerpos
cincelando tus formas de estatua milenaria,
golpe a golpe tu piedra tornada tibia piel,
corazón palpitante
y una interrogación en la mirada.
…
Me trae la noche tu grito encadenado,
victoriosa Afrodita, Eros sacrificado,
tu alma abierta en canal,
con las luces del alba vuelves de nuevo al mármol.
…
SECRETO A VOCES
…
Es un secreto a voces
que te busco en mis sueños
y te metes tan dentro
que me llenas entero,
acaricias mis sentidos,
nublas mis pensamientos
y se suman mis latidos a los tuyos
y se mezcla mi saliba con tus besos
y acaricias mis entrañas con tus senos
y se enredan en tus piernas mis deseos
y se pierden en tus simas hechos fuego,
se consumen en el fondo de tus miedos
devorados por la locura y el vértigo.
…
Es un secreto a voces
que te huyo despierto,
que me quiero tan dentro
que me muero de miedo
a perderme en tus simas,
a soñarte despierto.
…
ÚLTIMA PALABRA
…
Si vuelves, quédate.
Beberé de tus manos,
mi boca está desierta
de palabras en tus brazos,
tan sólo beberé de tus manos,
oasis de mi agostada piel,
sombra bajo la luz abrasadora,
te regalaré todos mis silencios
si vuelves he de regalarte
mi última palabra:
quédate.

ENSAYO CREPUSCULAR
…
De tanto golpear esta tierra, parece que me ha ido abandonando. Los viejos cimientos asoman ya en algunas zonas bajo esta luz mortecina que apenas ilumina mis manos cansadas, cansadas de aferrarse a un sueño desnudo. Mas sólo aquí recobran su vigor y mi esperanza, al compás de la azada.
Vale la pena vivir esta agonía con tal de ver una vez más germinar las semillas, asomarse tímidos los brotes, levantarse los tallos y aparecer finalmente las flores. Cuando flaquean mis fuerzas y mi alma desfallece de dolor y ausencia, pienso en ellas: su color, su fragancia, su belleza… Mis arrugas se estiran en un sublime acorde y canto, canto a gritos la canción del trabajo.
Trabajo, primavera, semilla, flor. Qué gratos recuerdos conservo del abuelo, de aquello que me enseñó a escondidas. Y qué alentador es recordar su voz, su rostro, su mirada inquieta. Gracias a ello soporto mi memoria y me dejo arrastrar por su delirio en las noches de duda y desamor, cuando la muerte acecha en la esquina de la casa vacía y el viento aúlla canciones al silencio.
Mi vida, lo que queda de ella, es puro anhelo. Mi fuerza, la esperanza. Esperar una nueva primavera. Anhelar que ellas nazcan de nuevo. Algunas no lo logran. Hay tan poca luz aquí abajo que apenas escapan a la noche. ¿Cómo podría ser de otra manera si vivo entre tinieblas?
¿Qué es esto? ¿Habré tocado fondo? ¿Me habrá la tierra abandonado al fin a la soledad de mi destino?... Sin embargo, este sonido metálico…No, no es hormigón… ¡Por todos los muertos, si es un cofre! ¿Qué extraño tesoro anidó quizá siglos bajo mi jardín? ¿Acaso será él abono de mis plantas? ¿O espía de mis locas pasiones terrenales, de mi marginal y rebelde gusto por la vida?
Abrámoslo pues y salgamos de dudas… ¡No puede ser! ¡Un libro! ¡Como aquel que ocultaba el abuelo en su baúl!... Al final cumplieron aliviados su deseo de enterrarlo con él. No me importó porque ya me lo sabía de memoria.
Nadie le comprendía. Siempre gritándole al pobre viejo: ¡Deja en paz al niño! ¡No nos crees problemas! ¡Bastante desgracia supone tenerlo!... Pero él se hacía el sordo. Siempre encontrábamos algún nuevo rincón donde no nos sorprendieran mientras me lo leía o me contaba historias de otros mundos.
“Resultaría complejo analizar las causas por las que el hombre se está acercando al final del milenio despojado de un mínimo compromiso -ético o estético- con planteamientos históricos –más o menos utópicos pero que fueron pilares ideológicos en su momento- referentes al Amor en las relaciones humanas…” Todavía lo conservo intacto en mi memoria: son tan pocas las cosas que la pueblan. Con él me enseñó a leer. Lo guardaba como su más preciada joya. Tan sólo lo sacaba del baúl para mí. O en alguna celebración especial, como el “Gran Día de
-Son ríos de vida. Hubo un tiempo en que los hombres lloraban y la tierra era fértil regada por sus lágrimas. Los frutos eran sabrosos y abundantes, pues ella les pagaba tributo a cambio de su amor y su trabajo. Cuando los hombres dejaron de amar y trabajar, cesó su llanto. Entonces la tierra se secó y la vida se convirtió en el eco de su vanidad y de sus miedos, estériles sombras que adoran a la muerte. Renunciaron a la tristeza y al dolor. Sin referencia alguna, pronto perdieron el sentido del placer y la alegría. Sin horizontes para sí mismo, el hombre se refugió en la creación de máquinas cada vez más perfectas, que vivieran por él…
-Abuelo, enséñame a llorar.
-Algún día, cuando comprendas todo, las lágrimas brotarán por sí solas. No se enseña a llorar: se llora simplemente.
Como de una ubre mamé de sus palabras. Con qué fuerza las sentía penetrar en los oscuros recovecos de mi mente, iluminando poco a poco mi ignorancia. Recuerdo especialmente -cómo podría olvidarlo- la última conversación con él, poco antes de morir. Me miró fijamente a los ojos; pero su mirada iba más lejos, como si me traspasara.
-Eres el último eslabón del hombre con la tierra. Después de ti no quedarán más que androides metálicos condenados a vagar eternamente sobre las heces de sus dioses. Sufrirás más aún de lo que yo he sufrido, porque estarás solo para hacerlo; pero si vives en armonía con la tierra, ella será tu bálsamo antes de ser tu sepultura. Toma estas semillas y siémbralas en primavera. En el sótano hallarás un rincón con tierra bajo las placas que forman el suelo. Es buena, no está contaminada. Tus semillas crecerán y darán bellas flores que a su vez te ofrecerán simiente para las próximas.
El libro me lo llevo. Tú lo tienes grabado en tu memoria y no lo necesitas. Para mí será un fiel compañero en este viaje final. Me dará calor cuando la sangre deje de recorrer mis venas. Y el valor suficiente para desprenderme de mi cuerpo y remontarme a las estrellas. Apagaré una cada noche con mis lágrimas, derramadas por ti para mitigar tus penas. Tú, a cambio, redimirás la culpa de los hombres ofreciendo a la tierra el trabajo de tus manos y el amor de tus sueños.
Y ahora vete. La muerte acecha y he de reconciliarme con ella. No la temo, mas siempre ha sido mi enemiga.
No comprendí del todo sus palabras, pero salí del cuarto con aquellas bolitas en la mano y la certeza de que formaban parte de mi propio ser. Ya entonces intuí que un universo diminuto anidaba en ellas y me pertenecía.
Ahora poseo también un libro, como él… ¿De qué tratará éste? Es mucho más pequeño, pero quizá cuente cosas tan interesantes como aquél. Curioso título: “Poesía Crepuscular. Ensayo musical del Magister Ludi David Knecht para una posible incorporación del mismo al muy docto y muy sacro Juego de los Abalorios. Año 2407 de
…
SUEÑA
…
Cansado de morir, tan sólo muere
Cansado de soñar, tan sólo sueña
Sueña que morir ya no es su vida
Y que al compás de un reloj
En su monótono viaje circular
Sus días ya no giran
Sueña que el mundo es algo más
Que una tumba de asfalto y hormigón
Donde potentes luces de colores
Anuncian en la noche placeres numerados
A cambio de sordas frustraciones
Sueña que el hombre ya no es el eslabón
Perdido de la cadena existencial
Que ya no sufre de sí mismo
Ni repudia sus sentidos
Que ya no sacrifica su vida y su deidad
En aras de un mecánico destino
Trazado por esbirros de la diosa Cracia
En noches de oscura soledad
Después que las luces de la razón
Se disiparan en la locura Tecno
Sueña que soñando ilumina un mundo nuevo
En un firmamento sin estrellas
Sueña, al fin, porque soñar es necesario
Y soñando, quizá un día la vida sea sueño.
…
DESPIERTA, HOMBRE
…
Despierta, hombre
Porque el sol se desvanece
Bajo la larga noche
Que cubre ya riberas y sabanas
Los dioses de barro
Construyen ahora sus tronos
Sobre nidos de paja electrolítica
Y las sirenas cantan en un mar espérmico
Entre aromas de celuloide rancio
Y olas de polvo radiactivo
Disfrazadas de dama de la noche
Levanta tu cabeza y míralos
Quizá logres ver en sus ojos
El sentido del tiempo
Marcado por agujas de miseria
Quizá puedas sentir su fría sombra
Ocultándote el sol
Dirigiendo tus pasos sin camino
Tu destino ya escrito
Rompe los silencios
Rasga la densa niebla
Que arropa tu existencia
Empuña la antorcha de tu ancestro
Y desencaja con un grito tus mandíbulas
Borra de tu faz esa estúpida sonrisa de payaso
Tras ella sólo escondes ansiedad y tristeza
Y miedo a volar libre
Sin alas de metal
Sin brújula ni guía que señale tu sino.
…
YA
…
Ya hombre es sinónimo de isla
Pero no de isla fértil
Que la lluvia hace florecer y el amor puebla
Sino de isla desierta y estéril como piedra
Sobrevolada por fantasmas que navegaron
Como eclipses sobre sus arboledas
Sólo la noche tiene por compañera
Sólo el rumor de metálicas alas
Rasga el silencio de su manto de niebla
Ya no hay valor ni esencia
Ni principios ni metas
Sólo la soledad ocupa aquellos huecos
Que dejara vacantes una nueva cultura
Sólo el vértigo queda a su paso
Devastador e inexorable
El vértigo de su aceleración
Y el vacío creado en ese espacio
Un vacío abismal que se nutre de almas
Y vomita sus sombras
Ya todo es irreal
Inasible a las manos sedientas
Flotando en el vacío sin ida ni retorno
Roto el cordón umbilical
Que nos unía a la tierra
Tan solo cabe esperar
La explosión que nos transforme en supernova
Estrella que aglutine e irradie nuestros sueños
Ahora dispersos vanamente por el Cosmos.
…
DESOLACIÓN
…
Navegando entre fríos sueños
Me perdí en la noche futura
Contemplé horrorizado
La evolución de las Máquinas Sagradas
Vi la sangre creadora
Recorrer laberintos de silicio
Fría como su acero
La mirada de las máquinas
Se posaba recelosa sobre los ahora siervos
Que primero les dieron la existencia
Conocedoras de su odio
Muy pronto su perfección y autonomía
Les permitiría prescindir de ellos
Del aire, de
…
¡Por todos los muertos…! De modo que así fue como ocurrió… ¡¿Cómo es posible que nadie le escuchara...?! Seguramente nunca consiguió introducirlo en ese Juego. Quizá ya en aquel tiempo controlaban la educación y manipulaban las mentes de la gente para adaptarlas al Sistema. Es posible que siempre hayan instruido al hombre para ser útil y leal a los Gobernantes. Tal vez siempre hayamos caminado a ciegas, de la mano de algún guía interesado, y tan sólo unos pocos hayan sido capaces de percibir la luz de otro horizonte, como el Magister, como mi abuelo, como yo quizá…
Aunque lucharan por salir de la oscuridad, habrían sido incapaces de iluminar el camino de otros. Serían apenas un puntito de luz, pálido y diminuto, invisible casi entre los potentes focos multicolores de la diosa Cracia.
Ahora lo veo claro: se convencieron unos a otros de transformar en viva la materia muerta. Lentamente fueron llenando sus vidas de muertos que hablaban, reían, lloraban, trabajaban y en definitiva vivían en su lugar, hasta llegar a suplantarles por completo. Se adaptaron de tal manera a convivir con la muerte, que sin darse cuenta se les hizo indispensable. Terminaron por amarla más que a sus propias vidas.
Y heme aquí, resultado final de tal aberración, último eslabón del que fue un día dios de su universo y mañana será la simple huella de quien cambió su vida de mortal por una eterna muerte en sepulcro de cibernético acero.
Esta será mi última siembra. No han de apagarse más estrellas en el cielo por mí ni he de seguir sufriendo por una culpa que jamás podrá ser redimida. Me entregaré a la tierra, seré yo la semilla, aquí, en la misma tumba del Magister. Puede ser que florezca otra especie de hombre regado por mis lágrimas… ¡Por todos los muertos, era cierto, estoy llorando…!!
CAÍDA LIBRE
La misteriosa atracción de la derrota, caída libre, sentir que tocas fondo, desparramar tus sueños por el suelo, morir sin convicción, poner en pie tus huesos y emprender un camino salvaje, sin mojones ni estrellas que te guíen, a paso limpio, abriendo senda en el desierto inhóspito, atento al menor movimiento, al más leve rodar de algún guijarro, sabes que están ahí, las alimañas, acechando tus pasos, pero sabes también que nada puede herirte porque ¡qué cojones, ¿no quedamos en que ya estabas muerto?! aun sin convicción, aun sin señales en la piel ni rituales trágicos, sin ataúd ni entierro, sin lagrimones falsos, sin esquelas, tarjetería compromiso o recordatorios benévolos de pobrecito muerto, sin despedida alguna, sin últimas palabras, sin besos viuda negra ni abrazos congelados mucho antes de llegar al frío, sin pruebas, sin registro civil ni informes del forense, sin convicción, es cierto, ¡pero qué muerto estabas!... ¿puedes morir dos veces?... fue bonito caer: ese largo vacío, ese vértigo haciendo florecer todos tus miedos, ramillete de luz alumbrando el abismo, caída libre, veloz primero, luego más lenta, hasta casi flotar, hasta casi volar, con torpeza de ave que abandona su nido, no hubo lesiones graves cuando tocaste fondo, tan sólo un desparrame de sueño en los bolsillos al rodar por las rocas agrestes del desierto que se abría ante ti como un inmenso océano, ambos igual de muertos pero sin convicción: el recuerdo del agua, del movimiento, de la respiración de otras vidas latiendo a tu lado, sabes que caminar es buscar el origen, es volver a encontrarlas, y caminas, a golpe de paso trazas la senda virginal, horadando la tierra, a pesar del calor abrasador, a pesar de la sed y de los espejismos, a pesar de los mapas y de los horizontes, a pesar de que nadie y de las alimañas, a pesar de saber que el agua es una sola, caminas a pesar, porque sabes también que el desierto es redondo y también sólo uno, y si una vez hallaste agua en sus arenales, un día saciarás tu sed de nuevo en ellos.
DEL AMOR Y OTROS LUGARES I
…
Buenos días, amor,
Así es la luz
Que de tu flor emana:
Como de estrella errante
A mi cielo fijada.
…
Derramarme en ti,
Esencia de tu esencia,
Savia de tu sabia
Manera de quererme.
…
Tensa mis velas
Al viento de tu aliento
Y al navegar tus aguas
Encontraremos puerto.
…
Como bañada en bronce,
Cálida y mineral,
De las profundas aguas
Emerges a la tierra
Y ensanchas mi horizonte.
…
Arde, en la pira de mi soledad,
Tu ausencia,
Y la alta noche desvela
Crujientes pasos de deseo
En la escalera de mi espera,
Madera carcomida
Por el paso del tiempo,
Que habrás de restaurar.
…
¿Recuerdas cuando el fuego
Era un roce, una palabra, una mirada
Furtiva sobre el agua…?
Nos parece mentira
Haber sentido aquello
Sin quemarnos.
Sólo éramos la tierra por sembrar,
La primavera.
Ahora, al final del estío,
Ya cercados de otoño,
Nuestras manos vacías,
Recogemos cosechas
Sembradas sin saber:
Un roce, una palabra…
Pero arde el agua
y quema esa mirada.
…
En tu ausencia
Mi cuerpo se reseca,
Se torna piedra,
Espanto, simulacro.
Vivir, ¿qué significa
Tan lejos de tus labios?
Morir, ¿cómo podría
Si aún te sigo esperando?
…
El tiempo de mi vida
Lo marcan nuestras horas.
Las cortas, tan esquivas,
Compartiendo tu aliento.
Las largas, numerosas,
De una vida sin ti.
Todas las he sentido,
Corazón y saeta,
Pero hay dos que señalan
Mi principio y mi fin:
Una fue la primera,
La otra aún no la viví…
…
Recuperemos los colores:
Nunca el invierno
Sobrevivió a su frío.
…
En el estanque azul de tu mirada
Las hojas de mi otoño,
Cual jirones de piel
Que el tiempo ha desprendido,
Cobran vida en tus aguas.
…
Es posible que el tiempo nos confunda
Y que la soledad nos desampare al fin…
Pero allá donde la vida nos lleve
Habremos de buscarnos:
En otros ojos, en otros brazos,
En otros desamparos.
…
Hieres mi azul, amor,
Rojo mar de tu sangre
Que mi pasión habita,
Ancla sobre la piel,
Me rescataste al pairo,
Náufrago a la deriva…
…
Nacimos al azar,
Pero él no nos unió.
Ni siquiera será
Quien nos sorprenda muertos.
No es de azar nuestro sueño:
Hace miles de años,
Antes que las estrellas
Avistaran jamás
A navegante alguno,
Ya la luz de tus ojos
Señaló mi camino
Y ya era para ti,
Mirarte en mí,
Señalado destino.
…
Escribir sobre tu piel
El goce en la mirada,
Los gritos del amor,
Y vaciarme en ti,
Sementera de placer
Anegando mis días.
…
Goteando en ti,
Cada vez que te asomas
Al borde de mis ojos,
Manantial de deseo
Hacia tu mar profunda.
…
Al rojo nuestros cuerpos
Abrasando la noche,
Recuerdo cuando aún
Polvo de estrella éramos…
Y arribamos desnudos
A un cielo compartido:
Sentir que somos uno
Cuando ardemos los dos
En el rostro del otro.
…
Mi corazón graffiti,
Latiendo para ti
En cada habitación,
En cada calle,
En todas las paredes
Que tu vista recorre
Buscándome a tu lado
En la distancia.
…
Hacer sonar en ti
Las notas del silencio,
La misteriosa paz
Que embarga a los amantes
Al mirarse a los ojos,
Espejados, incrédulos
Ante tanta belleza:
Los sonidos del alma
Vibrando en su interior,
Tensándoles la piel.
…
Una canción redonda hacia tu pecho
Tu entrada es una puerta al paraíso
Se me tornó el amor Amor entre tus brazos
Nunca sabremos explicar nuestra ausencia
La vida empieza hoy que nos sabemos juntos
Y tu pecho se abre a todas mis canciones.
…
Sobre el paisaje helado
Levantaremos juntos
El muñecote blanco
Que soñamos de niños
Mientras arde en la casa
El primer leño del hogar
Y aúllan los lobos
Ateridos de frío
En la espesura.
Incendiaremos luego
Su sombrero de paja
Y volveremos dentro
Al calor de la lumbre
Junto a la chimenea.
Haremos el amor
Sobre la piel de oso
Y reiremos felices
Plenamente desnudos
Como si tras la puerta
Fuera ya primavera.
…
Si alguna vez dudé
No fue de ti
Sino del mundo
Que te hace prisionera.
Un mundo ha de postrarse
Bajo tus pies descalzos.
Observo tu crisálida,
Transparente de luz,
Y el más leve aleteo
De tus alas al viento,
No lo dudes, amor,
Te llevará hasta mí.
…
Interiores de azul,
Nuestros cielos abiertos
En canal a los sentidos,
Hay un niño que juega
Con su barco en el estanque
Y anhela hundir el mástil
Al fondo de tus aguas,
Donde el azul del cielo
Se refleja más vivo.